Tomas el pedido
Escribes el número de celular del cliente y listo. El nombre es opcional: en hora pico se digita el número y nada más.
Tu cliente deja su número en la barra, se va a dar una vuelta y le avisamos cuando su pedido está listo. Nadie gritando números, nadie parado veinte minutos mirando el mostrador.
Escribes el número de celular del cliente y listo. El nombre es opcional: en hora pico se digita el número y nada más.
Cuando queda de segundo en la fila le llega un «ya casi, eres el siguiente», para que vaya volviendo sin que nadie lo llame.
Un toque y le llega el WhatsApp con su número de turno y dónde reclamarlo. Tú sigues despachando.
No es una promesa de folleto: está en el código y no se puede pasar por encima ni tocando dos veces el botón. Un cliente al que le escriben cuatro veces bloquea el número, y ese número lo comparten todos los negocios que usan Avísale.
Entra con su turno, sale en la pantalla del local y se le canta en voz alta, como siempre. No queda nadie afuera por no tener celular.
Avísale se configura con el nombre de tu local, dónde se reclama el pedido y el tono de los mensajes. Te lo dejamos andando y te mostramos cómo se usa en una tarde.